El Kilómetro Vertical, un desafío de montaña

La novedosa modalidad de carrera exige que se supere un desnivel de 1.000 metros en un recorrido no superior a los 5 kilómetros.

El Cerro Uritorco, en Capilla del Monte, Córdoba, fue el escenario de esta novedosa y desafiante prueba de montaña llamada Kilómetro Vertical. ¿Pero de qué se trata esta nueva forma de competición que ya es furor en Europa y se expande rápidamente en el resto del mundo? Es simple explicarlo, pero no tanto realizarlo.

Básicamente consiste en ascender 1.000 metros en un trayecto que no supere los 5 kilómetros. La Internatioal Skyrunning Federation (ISF) lo define la siguiente manera: "Sólo se considerará Kilómetro Vertical aquella competición de 1.000 metros de desnivel positivo entre salida y llegada (+/- 5% tolerancia) que se desarrolle sobre terreno irregular de gran pendiente, el recorrido del cual no exceda de 5 Kilómetros".

La dificultad no reside en la distancia, claramente, sino en los obstáculos naturales que impone el terreno. La prueba, al tener una pendiente tan pronunciada y un terreno tan poco uniforme, obliga a un trabajo más anaeróbico que aeróbico y esto implica un esfuerzo muy diferente al del running tradicional.

En estas condiciones, por momentos correr es prácticamente utópico y el desafío para los participantes es encontrar un paso constante que les permita mantenerse en ritmo. El apoyo en los elementos que ofrece la misma montaña se vuelve fundamental y varios corredores optan por usar bastones, algo permitido reglamentariamente. La fuerza de piernas es vital para subir y bajar pendientes y escalones naturales.

El Kilómetro Vertical ofrece entonces una nueva alternativa para los aventureros que siempre buscan nuevos y mayores retos con la naturaleza como aliada. En este caso, en el Cerro Uritorco, la competencia se realizó de noche, en medio de la penumbra y la neblina que envolvió a la montaña durante las casi cuatro horas de carrera.

"¿Che, y si le decimos a Pablo si podemos correrla?", la pregunta se la hice a Cristian, mi compañero de viaje, mientras comíamos milanesas con papas fritas, cuatro horas antes del comienzo de la prueba que denominan kilómetro vertical. Una disciplina que exige ascender al menos 1000 metros, en una distancia no mayor a los 5.2K. Pablo es junto a Gustavo uno de los organizadores de la Turmalina Ultra trail. Un dato no menor: habíamos llegado a Capilla del Monte cinco horas antes, después de viajar toda la noche, para cubrir la carrera de 50 kilómetros del domingo.

Nuestra iniciativa fue bien recibida y después de algunas dudas propias, nos anotamos. Optamos por volver a la cabaña, dormir una hora de siesta. Pero cómo no íbamos a estar para correr esa distancia, si solemos jugar al fútbol en la semana. Bueno, primera equivocación: una cosa no tiene nada que ver con la otra. O sí. Ayuda tener algo de entrenamiento encima, pero la cabeza y las piernas sienten distinto cuando se corre detrás de una pelota, que cuando se trepan piedras.

Para el momento de la largada había 126 corredores, con kits de los más diversos, geles, mochilas para tomar agua durante la competencia, botiquines. Nosotros, que pensábamos correrla en 50 minutos, no subimos con nada. Todos tenían linterna estilo minero porque era noche cerrada y en el Uritorco no hay más luces que la de los ocasionales platos voladores, y nosotros, como era obligatorio subir con iluminación, improvisamos con las linternitas de los celulares. Si se censaba a los participantes, para elegir a los dos peores preparados, ganábamos por amplio margen.

La partida fue de a uno a la vez y con 15 segundos de margen. Grave error salir corriendo como si fuese una prueba de calle porque el tiempo que tardamos en ahogarnos, a los saltos y en subida, no fue superior a los tres o cuatro minutos. "No subestimen la montaña", nos dijo una de las organizadoras, cuando nos percibió con exceso de confianza. Recordamos sus palabras durante la casi hora y media que duró el recorrido.

La carrera tuvo mucho de trekking, y una inmensa solidaridad entre los competidores ante cada resbalón o caída, algo muy usual por la irregularidad del terreno y porque una niebla espesa envolvió todo a partir de los 1500 metros de altura y no solo redujo notablemente la visibilidad, también tornó resbalosas las piedras. Teníamos tres objetivos: no perder los celulares -porque al llevarlo en la mano cualquier mala maniobra podría hacer que termine en un precipicio-,  no hacer papelones -Cristian cumplió porque llegó 84, yo pegué en el palo porque fui 104- y llegar a la cima.

Veníamos medianamente cumpliendo con esas metas, pero el último kilómetro nos tenía preparado el trayecto más duro, con la subida más pronunciada y el agregado de los que empezaban a bajar. "Vamos que llegan", te dice uno. "Ya está... 500 metros como mucho", te alienta un flaco de la organización. Y entonces decís "500 metros es un décimo de la carrera, cómo hacemos". Pero te concentrás y en un acto de desesperación contás los pasos, hacés cerca de 300 y una piba que baja me arenga: "Ah, el periodista, vamos que estás. Deben ser 500 metros". Y ahí sentís que alguien miente. O el flaco de la organización, o la piba, o los dos. Y de pronto te das cuenta de que llegás, aunque no veas nada a más de tres metros de distancia. "¡Lafour, Lafour!", grita Cristian para ver si lo encuentro. Y entonces sentís paz, alegría y, en cuanto nos quedamos quietos para la foto que ilustra la nota, nos invade un frío que cala los huesos.

¿Terminó la carrera? Sí, pero no. No hay más tramo cronometrado, pero faltan bajar casi seis kilómetros para volver a la base. Allí esperaba un hogar con fuego que crepita y que da un calor más lindo que el que uno siente cuando se mete en su casa en una noche de tormenta. Ah, y para comer ofrecían guiso de lentejas. Todo había valido inmensamente la pena.

FUENTE: TyCSports.com




2 comentarios
  • HUGO DANIEL ORTIZ
    HUGO DANIEL ORTIZ Cierto q estaba esto jajajaja y bueno cosas q pasan gracias gabyyyyy
    8 de julio
  • Natalia DAgostino
    Natalia DAgostino si ensima hoy estuvo genial el dia tambien..q suerte ..vi muchisimas fotos!!!! y mi mama les saco ala gente corriendo y me mandaba..!!! jajaajja era la cronista jajja
    9 de julio